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Defensor del Pueblo verificó situación de confinamiento de comunidades indígenas en las selvas del Chocó

Defensoría del Pueblo: Defensor del Pueblo, Carlos Negret, reunido con autoridades indígenas y comunidades durante la visita de verificación por el río Truandó en Chocó.
Defensor del Pueblo, Carlos Negret, reunido con autoridades indígenas y comunidades durante la visita de verificación por el río Truandó en Chocó.

“Iabuga, piabua tachi defendevori pua dai akude zida”. En el idioma tradicional de los embera, don Eliseo, líder de la comunidad de Jagual, le dio la bienvenida y las gracias al Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret Mosquera, por estar en su territorio para escucharlos y verificar la difícil situación que viven al estar confinados, con pocos alimentos y bajo la amenaza del ELN y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC.

El saludo se dio el pasado domingo 4 de marzo, al día siguiente de un viaje de cuatro horas por carretera desde Apartadó (Antioquia) a Riosucio (Chocó) y de otras 11 en canoa desde Riosucio al caserío indígena de Jagual, por el río Truandó.

Con la extensa jornada y el río lleno de empalizadas y su bajo caudal, que hacían encallar la embarcación de manera constante, la comisión de la Defensoría encabezada por Carlos Negret vivió los problemas de transporte que a diario deben superar las 13 comunidades que hay en la ribera del Truandó, 7 afro y 6 indígenas.

Tras superar los obstáculos de transporte, los funcionarios escucharon directamente a los líderes y habitantes de las comunidades indígenas de Jagual, Marcial y Pichindé. Ligados por su idioma, sus costumbres, su historia y sus tradiciones, en la actualidad están más unidos por la resistencia social que mantienen para sobrevivir.

Sus líderes dicen que los combates entre el ELN, las AGC y el Ejército, y la presencia de estos en la región, los tienen sin poder salir a pescar o a cazar para el sustento. Llevan unos cinco meses comiendo, la mayoría de los días, solo arroz y plátano.

“Nosotros pensábamos que con la entrega de las Farc íbamos a quedar en paz; pero en estos días hemos tenido un niño que quedó mochito y un muerto, ¿se supone que estamos en tiempos de paz?”, se preguntó un líder frente a los funcionarios y su comunidad.

Se refería a un niño de 15 años que trabajando con su machete golpeó una granada abandonada, la cual se accionó y le afectó su mano izquierda. Y a comienzos de febrero, en combates entre grupos armados ilegales que llegaron hasta la cancha de fútbol de Marcial, murió una mujer por un disparo.

“Hemos sido un pueblo resistente en el territorio y no nos desplazamos, porque este es nuestro territorio”, dijo otro de los voceros. Y esa lucha comunal la mantienen a pesar de que no pueden salir a trabajar, a trillar, a cortar leña o a recoger plátano; a pesar de que varios jóvenes se han ido, algunos a integrar grupos armados; no tienen medicamentos ni un puesto de salud, y de que los recursos que deben girarles las autoridades municipales les llegan con meses de retraso.

Después de escuchar tanto a hombres como mujeres, el Defensor del Pueblo les dijo: “Vine muy preocupado con el Chocó, porque la paz no ha llegado al Chocó y efectivamente lo estoy viendo aquí”.

Al felicitarlos por mantener su lengua y su cultura a pesar de las adversidades, y de haber demostrado que son una comunidad organizada, el Defensor Negret Mosquera les reiteró que su presencia en una zona tan alejada era precisamente para respaldarlos y abrir un corredor humanitario para que el Gobierno llegue con ayudas prioritarias. En este caso, para mejorar las condiciones de las 634 personas de Jagual; las 310 de Pichindé y las 300 de Marcial.

“Cuando la Defensoría del Pueblo llega a una zona tan apartada, porque estamos en todo el país, es para quedarse y seguir ayudando”, les reiteró el Defensor del Pueblo.

Y por eso les explicó que la visita humanitaria se hizo con funcionarios de alto nivel como el Director Nacional de Atención y Trámite de Quejas, Giovanni Rojas; así como los defensores de la Regional Urabá, Freddy Largo, y de Chocó, Luis Murillo, quienes le harán seguimiento a su situación y volverán con expertos como sicólogos, para una atención a niños y mujeres.

“Estoy feliz de estar aquí y de haberlos escuchado. Sabemos que es la primera vez que un funcionario como yo viene a esta región y por eso estén seguros de que van a tener en Carlos Negret a un aliado, que la Defensoría del Pueblo es su aliada y que así como con nuestra llegada se abre un corredor humanitario, que este no se va a cerrar, y si vuelvo a enterarme de que no pueden salir, pues vuelvo. Hay que trabajar con las instituciones del Gobierno para que se solucionen problemas como la salud y ustedes tengan todas las facilidades para estar en su territorio”, les dijo el Defensor Negret Mosquera.

Durante la labor también hubo tiempo para las representaciones culturales, los bailes y la entrega del bastón de mando al Defensor Negret Mosquera, quien asumió la distinción como una responsabilidad más para trabajar por la defensa de los derechos de las comunidades en las regiones apartadas del país.

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Visita de verificación por la cuenca del río Truandó, en Chocó