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La niñez no tiene patria

Presenciar el drama de quienes han huido de un país en donde es imposible alimentar a sus familias, obtener medicinas básicas, empleos con salarios dignos o atención en salud se hace cada vez más frecuente en los buses, en el empleo informal, en los semáforos, en los parques o en las terminales de transporte, en cualquier calle de cualquier ciudad del continente.

La separación nos obliga a solidarizarnos con el camino tortuoso que recorren nuestros hermanos venezolanos desde hace meses, con la única esperanza de empezar de nuevo para enviar recursos a quienes tienen que permanecer en lo que alguna vez fue su hogar.

Este es un duro viaje para cualquiera, pero es más complejo aún para las mujeres en estado de gestación o para quienes traen a sus pequeños hijos para brindarles esperanza y vida ¿Cómo reprocharles su deseo de proveerles comida, pañales y atención médica?

De acuerdo con el Gobierno Nacional, en los últimos años, más de 20.000 hijos e hijas de migrantes venezolanos han nacido en Colombia.

Sin embargo, se encuentran en una peligrosa zona gris debido a que nuestro ordenamiento jurídico establece que estos menores de edad no son colombianos, pero, a la vez, tampoco les es posible reclamar la nacionalidad venezolana para ellos; por un lado, la mayoría de sus padres o madres tienen una situación migratoria irregular, y, por otro, desde principios de este año se encuentran suspendidas las funciones consulares. Es decir, son personas que se encuentran en riesgo de no tener patria.

El Estado colombiano se ha comprometido a salvaguardar y garantizar los derechos de los niños y las niñas sin discriminación alguna, y a diario exalta que los derechos de esta población prevalecen sobre los de los demás.

Con el propósito de contribuir a que ello se materialice en el caso de estos pequeños, el pasado 8 de abril presenté un proyecto de ley que pretende introducir una presunción excepcional sobre el domicilio de sus padres con el fin de que a partir de esto, los hijos e hijas de migrantes venezolanos puedan acceder a la nacionalidad colombiana sin obstáculos.

No contar con una nacionalidad los hace invisibles para su protección y en la práctica implica que estos menores de edad deban enfrentar múltiples barreras para el ejercicio de los derechos más básicos, como la salud, la alimentación, la educación, entre muchos otros.

El trámite de esta iniciativa legislativa ya se encuentra en curso; es más, ya fue aprobada en primer debate en mayo.

Teniendo en cuenta lo que estoy planteando en esta columna, le pido, casi le suplico al Congreso de Colombia que convierta en proyecto esta que definitivamente es una ley humanitaria.

CARLOS ALFONSO NEGRET MOSQUERA
Defensor del Pueblo de Colombia

Columna publicada en https://www.eltiempo.com/politica/congreso/la-ninez-no-tiene-patria-columna-de-carlos-alfonso-negret-377060

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